Echo de menos la luz del verano que es capaz de cegar mis ojos, los cuales te observan entreabiertos, que te vigilan, que te quieren, te busco sin quererlo, te admiro sin apenas proponermelo. No me acuerdo el día en el que me fije en ti, no sé si surgió sin más o por alguna razón, pero te puedo asegurar que ahora ocupas cada parte de mi, cada palabra que digo y cada palabra que callo, estás en cualquier lugar donde quiera que estés, excepto conmigo.
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