domingo, 11 de diciembre de 2011

Dulce melancolía encerrada en una burbuja de muchos aromas, rayos de luz cegadores que descubren miles de manos que se mueven al compás, movimientos de cabeza sin ningún ritmo aparente, neones que parpadean entre la multitud, manos que se entrelazan para escuchar el estribillo de una canción, la alegría tangible en cada compás marcado por un solo de guitarra que deja sin aliento…




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